Luis Buñuel (1900 – 1983)

Luis Buñuel fue una figura singular en el mundo del cine, y un autor consagrado desde el comienzo. Nacido casi con el cine, su trabajo va desde la experimentación surrealista en la década de 1920, pasando por las comedias comerciales y los melodramas en la década de 1950, hasta el cine d´art posmodernista en las décadas de 1960 y 1970. reclamado por Francia, donde hizo sus primeras celebradas películas y las ultimas, por España, donde nació y tenia sus raíces culturales mas profundas, y por México, donde se volvió ciudadano e hizo veinte películas, siendo visto mas recientemente como una figura en permanente exilio quien problematiza la misma idea de lo nacional en sus películas.
Un surrealista, un iconoclasta, un contrario y un provocador, Buñuel alegaba que su proyecto era para perforar la confianza de lo poderoso. Tu trabajo toma forma debajo de “los dobles arcos de la belleza y la rebelión”, como Octavio Paz lo explica. Recientemente, sus hijos han reafirmado la vista de Buñuel de Un Perro Andaluz, como un “llamado al asesinato” contra la “museificación” de las celebraciones de su centenario. Mientras que esto exagera de alguna manera su radicalismo y status de intruso, hay una considerable consistencia en sus ataques hacia la burguesía, cuya hipocresía y apariencia tanto lo divertían como lo enfurecían. “En un mundo tan malo como nuestro” decía, “solo hay un camino –rebelión”.
Buñuel esta de hecho satirizando su propia clase, a la cual el confortable e imperturbablemente pertenecía. El entendió bien la neurosis y mezquindad de la educación de su clase media Católica. “Todavía soy ateo, gracias a Dios”, decía. Esta es una de sus tantas paradojas: el estaba tanto dentro como fuera. Mientras que ferozmente crítica las ideologías de los poderosos en sus películas (la profana trilogía de la complacencia burguesa, la hipocresía religiosa y la autoridad patriarcal), disfrutaba de los frutos de su orden social en su vida personal. Las memorias de su esposa, Mujer sin piano, escritas para completar las de Buñuel, en las cuales ella y su hijo son mencionados a duras penas, se leen como los recuerdos de un cautivo afligido por el síndrome de Estocolmo. Jeanne Rucar, quien conoció a Buñuel en 1926 y se casó con el en 1934, trato de contar una historia de amor pero el dolor y las perdidas que el le infringió, incluyendo la de su amado piano, que Buñuel pierde en una apuesta sin su consentimiento, constantemente se destacan.
Sin ir tan lejos como Paulo Antonio Paranagua, quien aseveraba que el El del título es el mismo Buñuel, es seguro decir que el director de El (1953), adaptación de una novela de Mercedes Pinto, conocía el material íntimamente. Parte de su genialidad fue la habilidad de mantenerse fuera de su ser cultural, diseccionando el deseo y las tortuosas rutas de la supresión en la sociedades católicas patriarcales y burguesas. Sus películas se enfocan en el deseo del hombre, y sus protagonistas femeninas son usualmente meras proyecciones de ello. Pero las caracterizaciones de Viridiana, Tristana, y Sévérine en Belle du jour mas notablemente, también revelan la manera en la cual la sociedad burguesa distorsiona y reprime las necesidades básicas y los deseos de la mujer “conspirando para mantenerlas en una posición de sumisión y servidumbre”.


Posteado mayo 7, 2008
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