Cuentos de Canterbury

Pier Paolo Pasolini
Título Original: I racconti di Canterbury
País: Italia
Año: 1972
Género: Drama, Comedia
Guión: Pier Paolo Pasolini basado en la obra de Goffrey Chaucer
Director: Pier Paolo Pasolini
Fotografía: Tonino Delli Colli
Montaje: Nino Baragli
Música: Ennio Morricone
Producción: Alberto Grimaldi
Duración: 112 minutos
Intérpretes: Hugh Griffith (Sir Enero), Laura Betti (su esposa de Bath), Ninetto Davoli (Perkin), Franco Citti (el Diablo), Josephine Chaplin (Mayo), Alan Webb (hombre viejo), Pier Paolo Pasolini (Geoffrey Chaucer), J.P. Van Dyne (el cocinero), Vernon Dobtcheff (Franklin), Adrian Street (luchador), O.T. (jefe caza brujas), Derek Deadman (el Perdonador), Nicholas Smith (Friar), George Bethell Datch (Anfitrión de Tabard), Dan Thomas (Nicholas), Michael Balfour (John el carpintero), Jenny Runacre (Alison), Peter Cain (Absalom), Daniele Buckler (Cazabrujas), John Francis Lane (Greedy friar), Settimo Castagna (Angel), Athol Coats (homosexual rico), Judy Stewart-Murray (Alice), Tom Baker (Jenkin), Oscar Fochetti (Damian), Willoughby Goddard (Placebo), Peter Stephens (Justinus), Giuseppe Arrigio (Pluto), Elisabetta Genovese (Prosperine), Gordon King (canciller), Patrick Duffett (Alan), Eamann Howell (John Tiziano Longo), Eileen King (esposa de Simkin), Heather Johnson (Molly), Robin Askwith (Rufus), Martin Whelar (Jack la justicia), John McLaren (Johnny la gracia), Edward Monteith (Dick el gorrión), Franca Sciutto, Vittorio Fanfoni.
Esta adaptación de la renombrada colección de historias de Chaucer fue la segunda película de la cual Pier Paolo Pasolini paso a llamar la “Trilogía de la vida”, un tríptico cinemático el cual había comenzado un año antes con El Decamerón (1970), una interpretación sexualmente explicita y visualmente suntuosa de la igualmente famosa colección de historias cortas de Boccaccio, la cual terminaría años mas tarde con Il fiore di mille e una notte (1974), una hipnotizante adaptación similar de historias de Las mil y una noches.
Dado lo dificultoso y provocativo de las películas que Pasolini había inyectado dentro de la altamente cargada atmósfera política de finales de la década de 1960 en Italia –ideológicamente- confrontando con ensayos cinematográficos como Teorema (1968), y Porcile (1969) –esta trilogía de películas coloridas y altamente agradables fueron interpretadas por muchos como señalizando el abandono de Pasolini de su autoproclamado rol como un tábano intelectual y un agente provocateur de la burguesía italiana, un rechazo que fue ampliamente confirmado por el final de Cuentos de Canterbury donde el mismo Pasolini, bajo la apariencia de Geoffrey Chaucer, escribe en la pantalla: “Aquí acaban los Cuentos de Canterbury, contados por el solo placer de contar. Amén”. Mas tarde, sin embargo, paradójico como siempre, Pasolini vigorosamente lo mantendría, las películas de la Trilogía, de cierta manera, lo más ideológico de su carrera. Por el principio guiador de la Trilogía, afirmó, fue una celebración de la vida en toda su fisicalidad y carnalidad, una exaltación la cual la película llevó a cabo a través de una especie de carnaval de lo primitivo, deseando los cuerpos humanos como si instintivamente luchara y alegremente transgrediera los límites represivos instaurados por la moralidad religiosa y burguesa. Pasolini de este modo volteó la excesiva previsible carga de haber jugado demasiado con los elementos sexuales en las historias originales en una defensa. Como repetidamente trato de explicar en entrevistas, el sexo y los cuerpos desnudos eran precisamente la cuestión de sus películas; y han sido los críticos los que se lo han perdido! Habiendo luchado tan intensamente para eliminar el sexo de sus películas, dijo, muchos críticos las han encontrado vacías de contenido, completamente perdiendo de vista del hecho de que el contenido de las películas estaba ahí, en la pantalla, en ese inmenso agujero sobre sus cabezas el cual trataron tan fuertemente de no entender.


Posteado Abril 2, 2009
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