Mi noche con Maud

Eric Rohmer
Título Original:
Ma nuit chez Maud
País: Francia
Año: 1969
Género: Comedia
Guión: Eric Rohmer
Director: Eric Rohmer
Fotografía: Néstor Almendros
Producción: Pierre Cottrell, Barbet Schroeder
Duración: 110 minutos
Intérpretes: Jean-Louis Trintignant (Jean-Louis), Françoise Fabian (Maud), Marie-Christine Barrault (Françoise), Antoine Vitez (Vidal), Léonide Kogan (Violinista), Guy Léger (Predicador), Anne Dubot (Amiga Rubia), Marie Becker (Marie, Hija de Maud), Marie-Claude Rauzier (Estudiante).

Típicamente, Eric Rohmer es presentado como el miembro más viejo de la Nouvelle Vague francesa, con la implicancia que su tranquilo, hablador, formal estilo es menos radical y mas apartado de las películas de los otros miembros fundadores claves Claude Chabrol, Jean-Luc Godard, François Truffaut y Jacques Rivette. Generalmente asociamos este movimiento con un estilo que rompe las convenciones clásicas, frecuentemente usando como lugar de rodaje las calles de Paris, esta lleno de citas cinemáticas, y proclamando la sensibilidad política y social de la joven generación que dominaría la vida cultural del Oeste en la década de 1960. Esto es probablemente porque Truffaut y Godard son los directores de la Nouvelle Vague mas conocidos y sus estilos definieron el movimiento. Es verdad que la película de Rohmer de 1969, Mi noche con Maud, no tiene el recurso estilístico florido de estas películas. No obstante, es un trabajo rico y satisfactorio, el cual es un placer por derecho propio y puede dar una mano en conseguir un completo entendimiento de la Nouvelle Vague.

Mucha de la estructura intelectual del movimiento puede ser encontrada en la critica de cine escrita por sus futuros directores en las paginas de la revista Cahiers du Cinéma, como el famoso cáustico ensayo de Truffaut sobre el estado del cine francés en su manifiesto de 1954 “Una cierta tendencia del cine francés”. Otro importante e influyente ensayo, particularmente en el contexto de Rohmer, es “Nacimiento de una Nueva Vanguardia: la Camera-Stylo” de Alexandre Astruc, escrito en 1948. Astruc sostiene que el cine se volverá una forma más personal y ensayista donde la cámara literalmente actuará como el lápiz del director, la camera-stylo. Truffaut escribe sobre lo poco original de la “tradición de calidad” de las películas de estudio hechas en Francia. Argumenta que usualmente escriben adaptaciones con mensajes formulistas, anti clericales y anti burgueses, hipócritamente escritos por escritores extremadamente burgueses. Truffaut pelea por un cine más perspicaz, escrito por directores o con un acercamiento a las adaptaciones más original, donde la vida y la fe de la clase media son representadas más honestamente. Creían que el cine debía ser personal y capaz de tocar los intangibles y misteriosos aspectos de la existencia humana. Aunque esto parecía bien después de los años mas influyentes del movimiento, Mi noche con Maud es una película atestada de estas ideas y esta sensibilidad, sin dudas una película de la Nouvelle Vague.

El poder de la película viene del inminente espectro de la esperanza de la felicidad que existe debajo de todas las acciones de los personajes, pero se mantiene fuera de alcance. Rohmer captura la excitación y anticipación, como así también la cautela y miedo que acompañan nuestras decisiones sobre el romance, dándole a la película un sentido inesperado de urgencia y suspenso.

El acercamiento de Rohmer usualmente ha sido llamado literal. La manera en la que entreteje la filosofía moral y las citas actuales de una variedad de fuentes en los diálogos de sus personajes es reminiscencia de Dostoyevsky, u otros novelistas del siglo XIX. Es el compromiso de Rohmer con el realismo y el dialogo naturalista y las puestas que hacen de sus películas específicamente cinemáticas. Combina su interés intelectual con un reconocimiento de la vida diaria. Lo vemos a esto en el paisaje invernal de las callejuelas de Clermont-Ferrand, bellamente fotografiadas por el gran Néstor Almendros (un colaborador frecuente de Rohmer y cinematógrafo de la magnifica “Days of Heaven” (1978) de Terrence Malick). El captura el silencio antinatural de las calles de la ciudad bajo la nieve así como el gris resbaloso de las carreteras cubiertas de lodo. Así como en todas las grandes películas, lo que vemos y oímos cuando nadie esta hablando es tan importante como la trama. La magia de la película es que se mueve con una encantadora ligereza, contando la historia, y nunca aparentando ser demasiado cerebral o melodramática; nos hace creer en ella y sentir por los personajes, incluso cuando analizamos y diseccionamos sus acciones.

Comparada con las películas de Godard, quien nos confronta con sus disrupciones Bretchianas y sus manifiestos políticos, Mi noche con Maud parece bastante tímida. Sin embargo, la claridad de la visión de Rohmer, la inteligencia y la intensidad que le entrega a sus personajes, así como las preguntas que quiere hacer, son bruscamente lo mismo.

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