Los paraguas de Cherburgo

Jacques Demy
Título Original:
Les parapluies de Cherbourg
País: Francia
Año: 1964
Género: Drama, Romance, Musical
Guión: Jacques Demy
Director: Jacques Demy
Fotografía: Jean Rabier
Edición: Anne-Marie Cotret, Monique Teissere
Música: Michel Legrand
Producción: Mag Bodard
Duración: 91 minutos
Intérpretes: Catherine Deneuve (Geneviève Emery), Nino Castelnuovo (Guy Foucher), Anne Vernon (Madame Emery), Marc Michel (Roland Cassard), Ellen Farner (Madeleine), Mireille Perrey (Aunt Élise), Jean Champion (Aubin), Pierre Caden (Bernard), Jean-Pierre Dorat (Jean), Bernard Fradet (Aprendiz en Estación de Gas), Michel Benoist (Comprador de Paraguas), Philippe Dumat (Cliente de Garage), Dorothée Blank (Chica en el Cafe), Jane Carat (Ginny), Harald Wolff (Monsieur Dubourg).

Esta cándida y colorida historia de amor no es para cualquiera. De hecho, la mayoría de la gente que conozco prefiere correr y esconderse antes de ver una película donde cada una de las líneas es cantada. Pero si se le da a Los paraguas de Cherburgo una oportunidad podrían cambiar de parecer. He visto gente que realmente odia los musicales llorar antes que la película termine.

Por supuesto, la mejor cosa sobre la película no es su música, es Catherine Deneuve. Ella es tan joven, tan inocente, tan preciosa, es suficiente para romper tu corazón.

Los paraguas de Cherburgo es una historia de dos jóvenes amantes que son separados cuando Guy (Nino Castelnuovo) es reclutado y enviado a Argelia por dos años. Cuando resulta que en la última noche de amor Guinivieve queda embarazada, su madre la empuja hacia los brazos de un rico joyero.

Siempre me gustaron las películas de cuentos de hadas que apuntan a la magia mas que al realismo, y Los Paraguas de Cherburgo entregan eso gracias a su dirección artística. Filmada en Eastmancolor, es una película luminosa con colores. Los fondos, la ropa, los paraguas, todo brilla y hacen de la película un placentero arco iris.

Las letras de las canciones son curiosamente mundanas, son como de una charla regular transcritas a música. Para los observadores que no son franco parlantes, la música crea un efecto de distanciamiento que no es desagradable, y algunas de las melodías son divertidas y pegadizas.

 

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