El Signo de Leo

Eric Rohmer
Título Original: Le signe du Lion
País: Francia
Año: 1959
Género: Drama
Guión: Paul Gégauff, Eric Rohmer
Director: Eric Rohmer
Fotografía: Nicolas Hayer
Montaje: Anne-Marie Cotret
Música: Louis Saguer
Producción: Claude Chabrol, Roland Nonin
Duración: 103 minutos
Intérpretes: Jess Hahn (Pierre Wesselrin), Michèle Girardon (Dominique Laurent), Van Doude (Jean-François Santeuil), Paul Bisciglia (Willy), Gilbert Edard (Michel Caron), Christian Alers (Philippe), Paul Crauchet (Fred), Jill Olivier (Cathy), Sophie Perrault (Chris), Stéphane Audran (Dueña del hotel), Jean Le Poulain (Le clochard).
El primer largometraje de Eric Rohmer es un cuento tragicómico sobre la espiral descendente de un hombre dentro de la pobreza y el aislamiento. Mientras la película muestra la inexperiencia de Rohmer como cineasta demasiado claro y también sufre de algunas fallas obvias –las mas notables son las extrañas referencias a la astrología y al destino- es un convincente y, a fin de cuentas, doloroso trabajo que hace algunas válidas afirmaciones sobre la naturaleza humana.
Cualquier película que aborde el tema de los sin techo es improbable que le haga justicia y capture la completa tragedia de sus predicamentos, pero esta película de alguna manera logra este objetivo. Los intentos cada vez más desesperados de Pierre para encontrar comida y mantenerse en pie son a la vez graciosos y agónicamente conmovedores –como en muchas de las posteriores películas de Rohmer, son estos pequeños detalles los que pueden tener grandes efectos en la audiencia.
La película ciertamente carece de la pícara espontaneidad y realismo de las más recientes películas de Rohmer –el artificial final feliz ha sido una particular desilusión. A pesar de la discordante artificialidad de la narrativa, la fotografía es totalmente imponente, casi tan fascinante como las mejores y más conocidas películas de Rohmer. Los elocuentes escenarios filmados en Paris logran armonizar muy bien con humor del personaje principal –vibrante y divertido cuando Pierre esta celebrando su asumida herencia, melancólico cuando se da cuenta que no ha heredado nada, y cruel cuando se encuentra solo y pobre. La fotografía es claramente Nouvelle Vague, y, adecuadamente, uno de los contemporáneos de Rohmer, Jean-Luc Godard, hace una aparición silente cerca del principio de la película.


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