El fuego fatuo

Le feu follet

Louis Malle
Título Original:
Le feu follet
País: Francia
Año: 1963
Género: Drama
Guión: Pierre Drieu La Rochelle
Director: Louis Malle
Fotografía: Ghislain Cloquet
Edición: Suzanne Baron
Música: Erik Satie
Producción: Alain Quefféléan
Duración: 108 minutos
Intérpretes: Maurice Ronet (Alain Leroy), Léna Skerla (Lydia), Yvonne Clech (Mademoiselle Farnoux), Hubert Deschamps (D’Averseau), Jean-Paul Moulinot (Dr. La Barbinais), Mona Dol (Madame La Barbinais), Pierre Moncorbier (Moraine), René Dupuy (Charlie), Bernard Tiphaine (Milou), Bernard Noël (Dubourg), Ursula Kubler (Fanny), Jeanne Moreau (Eva), Alain Mottet (Urcel), François Gragnon (François Minville), Romain Bouteille (Jerome Minville), Jacques Sereys (Cyrille Lavaud), Alexandra Stewart (Solange), Claude Deschamps (Maria), Tony Taffin (Brancion), Henri Serre (Frederic).

Malle comenzó a trabajar en El fuego fatuo en 1962, luego que un amigo periodista le dijera que se iba en un viaje y luego se suicidara en su habitación, donde fue encontrado días después. Malle estuvo fascinado por el suicidio como una cuestión intelectual desde sus días de escuela, cuando descubrió al existencialista francés Albert Camus, quien afirmaba que “no hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio”. Malle prefería la visión objetiva de Camus sobre las enseñanzas de la educación católica romana, la cual veía al suicidio como un pecado mortal, y decidió que esta película tendría un acercamiento filosófico, imparcialmente observando el comportamiento de un joven hombre quien opta por quitarse la vida porque no esta interesado en volverse un verdadero adulto como lo habían hecho sus viejos amigos.

Malle comienza por escribir una larga historia para la película, en 1962, cuando varios ultraconservadores franceses estaban realizando violentos esfuerzos para frustrar la revolución argelina contra el colonialismo francés. Malle estaba insatisfecho con lo que había escrito, así que un amigo le sugirió que leyera Le Feu Follet, una novela corta publicada en 1931 por Pierre Drieu La Rochelle, un fascista francés quien colaboró con la ocupación nazi de Francia durante la Segunda Guerra Mundial. La novela de Drieu estaba basada en los últimos días de la vida real del poeta surrealista Jacques Rigaut, quien se suicido luego de años de escribir y hablar sobre eso; esto hizo que Drieu se sintiese culpable por fallar en prevenirlo, y en 1945 el mismo se suicido. Malle había leído Le Feu Follet años antes, pero habiendo sido persuadido para leerla de nuevo abandona su propio trabajo y adapta la novela de Drieu.

Aunque El fuego fatuo fue el primer guión que Malle había escrito por su cuenta, el trabajo se desarrollo rápidamente y sin problemas, y encontró que el resultado era mucho mas personal de lo que podría haber sido de haber continuado con la idea original, ya que el haber usado la novela de Drieu le proveyó de un camuflaje por la intensa conexión que sentía con la historia. Como el personaje principal, Malle tenia alrededor de 30 años, se sentía ansioso por dejar su juventud detrás, y vivía de noche y bebía mucho. Lo mismo le ocurría a Maurice Ronet, a quien invito para representar el papel principal de la película. Ronet había actuado en el excelente debut de Malle, el thriller de 1958 Ascensor para el cadalso, pero Malle no lo contrataría para El fuego fatuo a menos que el actor perdiera mas de 20 kilos para que pareciese desnutrido y exhausto. Ronet tuvo éxito en bajar de peso, solo para satisfacer las demandas del director, quien se preocupaba que la actuación suave de Ronet pudiera anular la personalidad bien demarcada compartida por el amigo suicida de Malle como por el personaje suicida de Drieu, gente impaciente que odiaba el sentimentalismo. Malle trabajó para endurecer la interpretación de Ronet, logrando lo que afirmó fue su primer éxito real en controlar y afinar una actuación, antes de la cámara y la sala de edición.

Malle filmó El fuego fatuo en color por dos días, pero cuando vio las primeras copias encontró que el color distraía, así que comenzó todo de nuevo con el blanco y negro de alto contraste que uso tan efectivamente en Ascensor para el cadalso unos pocos años antes. Recordó luego que la temática depresiva hizo que la filmación fuese “traumática” para él y su pequeño equipo, los cuales filmaron toda la película en locaciones reales de Paris, pero la película tuvo merecidamente excelentes críticas cuando llegó a los teatros. Una de los tantos buenos actores secundarios fue Jeanne Moreau, quien actuó en roles principales en Ascensor para el cadalso y Los amantes, un controversial drama tambien hecho por Malle en 1958; una de las películas favoritas del director, a continuación coprotagonizó con Brigitte Bardot la comedia de 1965 Viva Maria!. El resto del elenco fue uniformemente excelente.

Mucho tiempo luego de filmarla, Malle remarcó que con El fuego fatuo finalmente logró encontrar un estilo cinemático –objetivo, discreto, sin adornos- que idealmente concordaba el contenido de la historia que estaba contando. Una obvia razón es que el había aprendido de las películas previas que dirigió, pero otra debió ser su gran relación emocional con esta película. Malle se sintió tan cercano tanto al real Maurice Ronet como al ficticio Alain Leroy que llenó el armario de la habitación de hospital de Alain con su propia ropa, incluso hasta su propia arma. “Era Alan Leroy”, comentó en el libro Malle on Malle, una buena fuente de información sobre la película. Aunque esta fue su quinto largometraje narrativo, fue el primero con el que estuvo completamente feliz. Tenia buenas razones para estarlo.

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