Neorrealismo italiano

El termino “neorrealismo” fue acuñado en 1943 por un critico y guionista italiano, Humberto Barbaro, para designar un movimiento –mas que una escuela- que se desarrollara en Italia inmediatamente después de la guerra, a la vez como reacción contra el cine académico y anquilosado (aquel de los “teléfonos blancos”) y con el fin de describir la sociedad italiana traumatizada por veinte años de fascismo. El Centro Sperimentale di Roma, fundado en 1935 por Luigi Chiarini, donde se agruparon algunos jóvenes críticos y cineastas hostiles al régimen, fue el crisol de esa revolución, que se oponía al universo ficticio de los estudios, a la dramatización exagerada, al “caligrafismo”, y preconizaba como contrapartida una mayor atención dedicada a la vida cotidiana.

Al cine “rico” de antaño se opone una actitud generosa, inconformista, preocupada por el testimonio social. Se cita como ejemplo al novelista Giovanni Verga, iniciador del “verismo”, y al filosofo Antonio Gramsci, para quien “la verdad es revolucionaria”. Se rinde homenaje a algunos precursores: Nino Martoglio (Sperduti nel buio, 1914), Gustavo Serena (Assunta Spina, 1915), Raffaello Matarazzo (Treno popolare, 1933), que supieron hacer obras realistas a través de la convención de los géneros. El cine, sin dejar de ser una ficción, tenia que poder “dar cuenta de lo real de una forma concreta”.

Para el teórico del movimiento, Cesare Sabatini, el cine debía interesarse por “el hombre en su aventura cotidiana”. En el extremo, una película tendría que poder describir “90 minutos de la vida de un hombre al que no le pasa nada”.

El primer gran film neorrealista es la obra de un joven aristócrata convertido al marxismo, Luchino Visconti, fue Ossessione (1942), que paradójicamente se inspiraba en una novela negra estadounidense, sin ocultar la influencia francesa de Renoir. Pero fue sobre todo Roma, ciudad abierta (1945) y Paisà (1946), ambas de Roberto Rossellini, las que por su sobriedad, su inserción en una colectividad real, fueron los verdaderos detonadores de la explosión neorrealista. Otros dos jalones definitivos son La terra trema de Visconti y Ladrón de Bicicletas, del actor devenido director Vittorio de Sica, ambas rodadas en el lugar original de la acción y con actores no profesionales. Sobre las ruinas de la guerra se edifica poco a poco un nuevo cine, humano, orientado a la gente. Todos los géneros, todos los temas o casi todos se verán impregnados por esta actitud: películas de la resistencia (Il sole sorge ancora), comedia populista (Dos centavos de esperanza), crónica histórica (Il mulino del Po), melodrama religioso (La hija del pantano), adaptaciones literarias (Il capote) etc. Solo algunos outsiders se resistirán a esta marejada, tales como Vittorio Cottafavi o Ricardo Freda, para quienes el realismo en general consistía en “la peor forma de expresión artística” y que pronosticaron un rápido retroceso del movimiento.

No andaban del todo errados. Con el regreso necesario de las “estrellas” y la reorganización de los estudios, las ambiciones neorrealistas se esfumarían en beneficio de una dramatización más clásica. En 1953, L´amore in cità, película reportaje concebida por Sabatini según las estrictas reglas arriba definidas, suena mas bien a”pseudorrealismo”. De Sica, tras el fracaso de Umberto D, vuelve a su primer amor: la comedia; Visconti se orienta hacia la gran puesta en escena romántica, solamente Rossellini sigue su camino, en medio de una incomprensión total, antes de volverse hacia un nuevo modo de expresión, mas adaptado a sus ambiciones, la televisión. La exaltación de la inmediata posguerra decae.

En los años 60 asistiremos a un resurgimiento del movimiento bajo una forma mas politizada, mas didáctica, con películas como Banditi a Orgosolo, Salvatore Giuliano, Le mani sulla città, El Empleo, Padre, patrón. Pero el cine italiano se ha convertido en individualidades irreductibles a todo rotulo: Antonioni, Fellini, Pasolini. Es fuera de Italia que habrá que buscar en adelante las prolongaciones del neorrealismo: en el cinema novo brasileño, en el cine de Québec, de Suiza y de los adeptos al “cine directo”.

Fuente: Películas clave de la Historia del Cine, Claude Beylie, Editorial Ma Non Troppo

2 Comments so far

  1. Roma, ciudad abierta on Mayo 1st, 2008

    […] La obra maestra junto a "Ladrón de Bicicletas", de VIttorio de Sica, del Neorrealismo Italiano. […]

  2. […] (1938), una película propagandística que mostró algunas marcas del estilo neorrealista italiano. Luego de dirigir un puñado de películas bajo la bandera del gobierno oficial, […]

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