Festival de Cine clásico de Granada
Interpretando temas de bandas sonoras compuestas por Henry Mancini -Charada, Dos en la carretera, Desayuno con diamantes-, la Orquesta Ciudad de Granada inaugurará el primer Festival de Cine Clásico de dicha ciudad. Se ha elegido a Mancini porque fue el compositor de algunas de las más destacadas películas de Audrey Hepburn, a la que el festival dedicará una retrospectiva en el Teatro Isabel la Católica y una exposición en el Palacio de Carlos V para conmemorar el 80 aniversario de su nacimiento. El material expuesto -como les informaba hace pocos días Diario de Sevilla- procede de la colección privada de Sean Hepburn Ferrer, hijo de la actriz, y de la Fundación Hepburn para la Infancia de UNICEF, organismo con el que la actriz colaboró hasta en los peores momentos de la enfermedad que acabó por arrebatárnosla.
¿Un festival para la nostalgia? ¿Una cita para fans? Sí. Pero también mucho más. Además del concierto, el ciclo y la exposición dedicados a Audrey Hepburn se proyectarán obras de clásicos mayores como Ford, Ophüls o Hawks; de clásicos menores como Sirk; o de clásicos contemporáneos como Shindo, Melville o Allen. Un festival de estas características es mucho más que nostalgia porque devolverá las películas al marco para el que fueron rodadas: la gran pantalla de un cine. Raramente se cae en la cuenta de que varias generaciones de espectadores jamás han visto los clásicos en una sala de cine. El DVD suple esta carencia, permitiendo gozar con la mayor fidelidad posible de ellos en el ámbito doméstico y siendo un instrumento de trabajo imprescindible para los historiadores del cine; pero sólo la suple, no la remedia. Ver una película en DVD, sobre todo si es anterior a la contaminación televisiva del lenguaje cinematográfico, es como ver una magnífica reproducción fotográfica de un cuadro o una ópera por televisión. Nos da una idea bastante aproximada del original o de la representación, pero no puede sustituirlas.
Sólo quienes tienen la suerte de vivir en ciudades con filmoteca o salas dedicadas a retrospectivas pueden experimentar la realidad en proyección del cine clásico. Y esta experiencia es esencial para todos aquellos para los que el cine, sin dejar de serlo, es algo más que entretenimiento. Los afortunados granadinos, y cuantos allí acudan entre el 24 de enero y el uno de febrero, podrán gozar esta experiencia gracias a este primer Festival de Cine Clásico, de entre los especializados el más original y útil que conozco junto al que Karlsruhe (Alemania) dedica a los grandes formatos históricos Todd-AO 70 mm. y Cinerama.


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