Metrópolis

metropolis Metrópolis

Fritz Lang
Título Original:
Metropolis
País: Alemania
Año: 1927
Género: Ciencia Ficción
Guión: Thea von Harbou
Director: Fritz Lang
Fotografía: Karl Freund, Günther Rittau, Walter Ruttmann
Música: Gottfried Huppertz, Abel Korzeniovski
Producción: Giorgio Moroder, Erich Pommer
Duración: 153 minutos
Intérpretes: Alfred Abel (Joh Fredersen), Gustav Fröhlich (Freder, hijo de Joh Fredersen), Rudolf Klein-Rogge (C. A. Rotwang, el inventor), Fritz Rasp (el hombre delgado), Theodor Loos (Josaphat), Erwin Biswanger (11811), Heinrich George (Grot, el guardian), Brigitte Helm (Maria), Fritz Alberti (humano creativo quien convence a Babel), Grete Berger (mujer trabajadora), Olly Boeheim (mujer trabajadora), Max Dietze (hombre trabajador), Ellen Frey (mujer trabajadora), Beatrice Garga (mujer de los jardines eternos), Heinrich Gotho (Maestro de Ceremonias), Dolly Grey (mujer trabajadora), Anny Hintze (mujer de los jardines eternos), Georg John (trabajador que provoca explosión), Walter Kuehle (trabajador).

Fritz Lang (1890 – 1976) amaba contar historias. Amaba tanto contar historias, de hecho, que es difícil diferenciar donde sus historias terminan y la verdad sobre su vida comienza. Sus historias sobre sus películas y su vida deben ser tomadas con pinzas. En este punto, simplemente es imposible separar completamente la verdad de la ficción –pero eso realmente no importa. Como en la vida, las historias de Lang fueron siempre más entretenidas de lo que la verdad podría haber sido.

Durante el mas exitoso periodo del cineasta, desde alrededor de 1924 hasta 1933, fue uno de los directores alemanes mas conocidos y respetados. Su fuerte, en los primeros días, fueron las películas expresionistas las cuales eran a menudo épicas en escala, películas como Die Niebelungen, Metrópolis, Spies, M, el vampiro de Düsseldorf y la serie del Dr. Mabuse. Lang viaja a Estados Unidos apenas terminada la segunda película del Dr. Mabuse. Desafortunadamente, nunca alcanzó el mismo éxito en Estados Unidos que el que tuvo en Alemania. Era una especie de tirano, y los estudios y las estrellas norteamericanas eran mas renuentes a trabajar con el que aquellos en su país nativo.

Aunque todavía estaba trabajando en Alemania por ese momento, Lang realiza su primer viaje a Estados Unidos en Octubre de 1924. La historia cuenta que su barco quedó atascado en la bahía por un tiempo, con el perfil de la ciudad de Nueva York amenazante sobre su cabeza. Era enérgica, brillante y ruidosa, y para el, Nueva York parecía una ciudad del futuro. Esto podría haber sido la inspiración de la épica de ciencia ficción de 1927, Metrópolis. Es talvez su película más conocida, una que ha resistido la prueba del tiempo incluso 80 años después de su estreno, y ha sentado el precedente para todas las películas de ciencia ficción que le seguirían.

Incluso si usted nunca ha visto Metrópolis, sin dudas esta muy familiarizado con su trama. Variaciones de la visión de un futuro distópico de Lang han sido grabadas en el colectivo de la ciencia ficción desde su estreno. La historia tiene como escenario una ciudad futurista llamada como la película, donde Joh Fredersen, el arquitecto/dictador/gobernador de la ciudad, ha trabajado para separar a sus ciudadanos según su clase. Los ricos, ciudadanos acomodados de Metrópolis pasan sus días disfrutando de las mas finas cosas de la vida mientras de la clase trabajadora de la ciudad es forzada a vivir una cruel existencia bajo tierra, manteniendo las máquinas de Metrópolis funcionando. Lo único que mantiene sus espíritus en alto es una joven llamada Maria, quien promete que un mediador llegará para unir la cabeza (Fredersen) con las manos (trabajadores). Esto es la esencia básica de la película, y seria una lastima revelar más. Por mucho tiempo, pareció como que a la película se la veía más por curiosidad, una nota en la historia del cine, más que como la expertamente realizada película que es. La fluidez del relato de Lang, incluso 80 años después, es un triunfo de la experta narrativa que necesita ser experimentada y apreciada de primera mano. Sin embargo, con toda honestidad, Metrópolis no es recordada por su historia, sino por sus visuales.

Cuando el espectador piensa en Metrópolis, automáticamente piensa en el robot (o el hombre-maquina, como lo llaman en la película). Sin embargo, el robot que para todos es tan familiar aparece en la película por un total de cinco minutos. Con eso, Lang sentó un precedente para el resto de las películas. La película es en efecto un festín para la vista, y aunque Lang nos entrega una asombrosa escena tras otra, nunca hace hincapié en ello, por lo que la película nunca pierde el foco en sus personajes. Es por ello que la película funciona tan bien como lo hace –lo visual nunca amenaza con abrumar la narrativa. El trabajador mueve las manecillas del reloj, la transición de una maquina en un monstruo, la inundación de la ciudad de los trabajadores –dichas imágenes han resistido la prueba del tiempo porque Lang no nos las ha mostrado tanto como para que se vuelvan sofocantes. Todavía es imposible ver la película y no preguntarse que hay a la vuelta de cada esquina.

Aunque la película es ampliamente respetada, es importante hacer notar que el mismo Lang no se preocupó demasiado por la película. Todavía era un hombre bastante joven cuando hizo la película, y su popularidad estaba en alza luego del éxito de Die Niebelungen y Dr. Mabuse: El Apostador. Su mas grande película, M, el vampiro de Düsseldorf, todavía no había llegado. Durante algunas entrevistas que diera años después, luego de volverse en cierta forma cínico con el sistema de los estudios norteamericanos, llamo a Metrópolis “simplista” e “ingenua”. Con el tiempo, sin embargo, Lang creyó en lo que había hecho, y su pasión se muestra en cada cuadro de la película. Aunque es esta “pasión” la que por momentos pareció contradecir el epitafio de la película, que “el mediador entre la cabeza y las manos debe ser el corazón”. En la conclusión de la película, una multitud de niños trata de escapar de la inundación en la ciudad de los trabajadores. Según informaron el agua estaba extremadamente fría, y los niños fueron forzados a permanecer en ella por horas, arriesgándose a sufrir de hipotermia. Este no es un caso aislado –era muy difícil trabajar con Lang, pero es difícil ignorar que este hecho parece funcionar en oposición a la postura de la película pro clase trabajadora.

A pesar de esto sin embargo, la película se mantiene sorprendentemente bien. Por un largo tiempo, la única versión de la película que se podía conseguir estaba incompleta. La actual restauración de la película dura poco más de dos horas. Perdida por mucho tiempo, la versión completa de 210 minutos fue descubierta en una bóveda en Buenos Aires hace poco. Por primera vez desde su estreno, tendremos la oportunidad de ver la película como Lang la pensó. Pero por ahora, tenemos una versión de la película que, aunque esté incompleta, todavía se las arregla para entretener e inspirar después de tantos años.

4 Comments so far

  1. [...] versión original de la película "Metropolis", una obra maestra del cine mudo de la década del veinte, de Fritz Lang, comenzó [...]

  2. [...] de julio se encontró en Buenos Aires una copia con escenas desaparecidas de la mítica Metropolis, de Fritz Lang. Así, se volvió a poner en escena la censura o los recortes [...]

  3. [...] Aires, volvió a Berlín una versión original que se consideraba perdida de Metrópolis, de Fritz Lang, una de las obras maestras del cine mudo [...]

  4. [...] fueron catalogadas como parte de la breve historia del Expresionismo Alemán, incluyendo Metrópolis (1927) y M (1931), ambas dirigidas por Fritz [...]

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