Un perro andaluz

Un perro andaluzLuis Buñuel
Título Original: Un chien andalou
País: España
Año: 1929
Género: Surrealismo
Guión: Luis Buñuel, Salvador Dalí
Fotografía: Albert Duverger (BN)
Decorados: Pierre Schilzneck
Música: (en la versión sonorizada de 1960): Preludio de la muerte de Tristán e Isolda, de Richard Wagner y tango argentino.
Producción:
Luis Buñuel
Duración: 17 minutos (430 metros)
Interpretes: Simone Mareuil (la mujer), Pierre Batcheff (el hombre), Luis Buñuel (el hombre de la navaja), Jaume Miravitlles y Salvador Dalí (maristas).

La película inicia con un prólogo introducido por el característico Érase una vez… Un hombre (Luis Buñuel) afila su navaja de afeitar junto a un balcón y, tras observar cómo una delgada nube se dispone a atravesar el globo lunar, secciona el ojo de una mujer (Simone Mareuil) con la navaja de barbero.

Ocho años después. Un ciclista (Pierre Batcheff) pedalea a lo largo de una calle desierta, con su cabeza, caderas y espaldas cubiertas por manteletes blancos. Mediante un montaje alterno se ve a la joven del prólogo leyendo un libro en una habitación y como si hubiese «percibido» la presencia del ciclista, se levanta y tira el libro en un diván próximo, dejando ver La encajera de Vermeer. El ciclista cae contra la acera y ella se precipita escaleras abajo hasta la calle, besándolo arrebatadamente.

De vuelta en la habitación, acomoda sobre la cama los manteletes, el cuello almidonado que llevaba el ciclista y una corbata, como si tratara de recomponer la imagen de un cuerpo tendido. Al darse la vuelta ve al personaje mirando unas hormigas que salen de un agujero en su mano derecha y que se van transformando en los pelos de las axilas de una joven que se encuentra tendida al sol, para luego transformarse en un erizo de mar, para rematar la escena transformandose en un grupo de personas que rodean en la calle a una mujer de aspecto poco femenino que examina con su bastón una mano cortada que se encuentra en el suelo. Un policía la levanta, y tras meterla en la una caja, se la da a la mujer.

Los personajes interpretados por Mareuil y Batcheff ven la escena desde la habitación y ven como poco después la mujer que yacía en la calle es atropellada por un automóvil. Dicha situación hace entrar al protagonista en un estado de gran excitación, que le lleva a arremeter contra la joven al ritmo de un tango, para luego tocarle sus pechos, confundidos con sus nalgas desnudas. Una mezcla entre baba y sangre emana de la boca del protagonista, en una asociación que Buñuel ha explicado así: «Por razones que no se me alcanzan, he encontrado siempre en el acto sexual una cierta similitud con la muerte, una relación secreta pero constante. Incluso he intentado traducir ese sentimiento inexplicable a imágenes en Un perro andaluz, cuando el hombre acaricia los senos desnudos de la mujer y, de pronto, se le pone cara de muerto. ¿Será porque durante mi infancia y mi juventud fui víctima de la opresión sexual más feroz que haya conocido la Historia?»

 

Para defenderse del acoso del hombre, la protagonista blande una raqueta; Batcheff busca algo en el suelo con que responderle, y encuentra una cuerda, de la que tira para hacer aparecer dos planchas de corcho, un melón, dos maristas (uno de ellos interpretado por Salvador Dalí) y dos pianos de cola con dos burros podridos encima. La joven se da a la fuga, atrapando con una puerta su mano, de la cual parecen brotar hormigas. El cuarto al que pasa la joven es igual al que acaba de dejar, para encontrar sobre la cama al personaje atrapado del otro lado de la puerta, vestido con los manteles.

Hacia las tres de la madrugada. Un personaje llama a la puerta de entrada del piso y ordena a Batcheff que se levante de la cama y arroje sus pertenencias por la ventana. Al darse la vuelta se ve moverse al recién llegado en flou y al ralentí y se comprueba que es Batcheff varios años más joven. Como en un castigo escolar, el recién llegado pone al ciclista de cara a la pared, cargados los brazos con libros que no tardan en convertirse en revólveres con los que tirotea a su doble, que cae en la siguiente toma contra el torso desnudo de una mujer en un parque, donde es recogido por los transeúntes que por allí pasean.

Simone Mareuil entra en la habitación que ya conocemos, viendo en la pared una mariposa que tiene en su tórax una mancha blanca que recuerda una calavera y al ciclista, cuya boca desaparece para ser sustituida por los pelos del sobaco de la joven. Ésta abre la puerta y sale directamente a una playa donde le espera un tercer personaje, con el que pasea por la arena, donde sus pies tropiezan con las correas, la caja rayada, los manteletes y la bicicleta. En sobreimpresión sobre el cielo aparece la leyenda En primavera. Y se ve, en un desierto sin horizonte, enterrados hasta el pecho, al protagonista y a la joven, «ciegos, con los vestidos desgarrados, devorados por los rayos del sol y un enjambre de insectos» (concluía el guión original).

El perro andaluz según Luis Buñuel:

“Un perro andaluz fue un film antivanguardista, nada te­nía que ver con la vanguardia cinematográfica de entonces. Ni en el fondo ni en la forma”.

“También se iba a llamar Es peligroso asomarse al interior y El marista en la ballesta. Escribimos el guión en menos de una semana, siguiendo una regla muy simple: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural”.

“Hubo 40 ó 50 denuncias en la comisaría de policía de personas que afirmaban: Hay que prohibir esa película obscena y cruel. Entonces comenzó una larga serie de insultos y amenazas que me ha perseguido hasta la vejez”.

“Adoro los sueños, aunque mis sueños sean pesadillas y eso son las más de las veces. Están sembrados de obstáculos que conozco y reconozco. Esta locura por los sueños, que nunca he tratado de explicar, es una de las inclinaciones profundas que me han acercado al surrealismo. Un chien andalou nació de la convergencia de uno de mis sueños con un sueño de Dalí”.

1 Comment so far

  1. Luis Buñuel (1900 - 1983) on Mayo 7th, 2008

    [...] como Octavio Paz lo explica. Recientemente, sus hijos han reafirmado la vista de Buñuel de Un Perro Andaluz, como un “llamado al asesinato” contra la “museificación” de las [...]

Deje una respuesta.