Underground
Emir Kusturica
Título Original: Underground
País: Yugoslavia, Francia, Alemania, Hungría
Año: 1995
Género: Drama
Guión: Dusan Kovacevic y Emir Kusturica
Director: Emir Kusturica
Fotografía: Vilko Filac
Música: Goran Bregovic
Producción: Pierre Spengler
Duración: 167 minutos
Intérpretes: Miki Manojlovic (Marko), Lazar Ristovski (Crni o Blaky), Mirjana Jokovic (Natalija), Slavko Stimac (Ivan), Ernst Stotzner (Franz), Srdan Todorovic (Jovan), Mirjan Karanovic (Vera), Milena Pavlovic (Jelena).
No hay necesidad de una adaptación para cine de la novela de Gabriel García Márquez Cien años de soledad. Ya se ha hecho. La tragicomedia de Emir Kusturica Underground puede ser la película mas importante de los últimos 25 años, este opresivo, moralmente inquisidor trabajo de ficción narrativa política que lamenta nuestra propensión a la auto destrucción. En una época donde el supuesto serio periodismo falla en mostrar los horrores del mundo, las películas como Underground existen para remendar esa situación. “Había una vez un país…”. Así comienza Kusturica una parábola de auto aniquilación, una metáfora delirante, emocionalmente desgarradora y desvastadamente graciosa de la crónica de una muerte anunciada.
Poseída por el ritmo cultural de su país, Kusturica estructura la primera parte de Underground como una fiesta apocalíptica. Desde el comienzo, la película es un testamento a la perseverancia humana. Blacky (Lazar Ristovski) y Marko (Miki Manojlovic) regresan a sus hogares al borde de la invasión alemana a Yugoslavia. Marko le hace el amor tranquilamente a una prostituta local, mientras que las bombas caen cerca. Un egocéntrico Blacky come su comida a pesar de los gritos de su embarazada mujer. “Cómo puedes tu, con todas estas bombas?” le suplica. Aparece un elefante con un zapato en la trompa. Tick Tock Tick Tock. Es el sonido del cronometro del perpetuo balanceo del hombre. Esta ahí para hacernos recordar: es solo una cuestión de tiempo.
La Biblia imagina un redentor retorno al Eden, el día cuando los humanos puedan vivir en armonía con animales domesticados. Esta es una visión arcaica del futuro que Kusturica simultáneamente abraza y cuestiona, el pretexto para el estudio del colapso del espíritu humano.
La película de Kusturica es un espectáculo voyeur, un espinoso, una maraña documental del horror de la vida real y de mágico realismo. Explica como un país se destruye a si mismo desde dentro, y existe para mostrarnos como no se deben repetir estos errores. La gente (y los animales) en el réquiem de Kusturica están perpetuamente inquietos – hay una idea de que si se dejan de mover, el mundo puede dejar de existir. Las imágenes finales de Underground son de las mejores jamás destinadas a una película. “No existe la guerra hasta que un hermano mata a otro hermano”. Ese es el acertijo político y filosófico de Yugoslavia, pero Kusturica intenta que su obra maestra humanística sea una cápsula del tiempo para todas las naciones. Cuando la fiesta termina para comenzar la guerra?.


