Tiempo de Gitanos

Emir Kusturica
Título Original:
Dom za vešanje
País: Yugoslavia
Año: 1989
Género: Drama
Guión: Emir Kusturica
Director: Emir Kusturica
Fotografía: Vilko Filac (color)
Música: Goran Bregovic
Producción: Forum, Televisión de Sarajevo
Duración: 135 minutos
Intérpretes: Davor Dujmovic (Perhan), Bora Todorovic (Ahmed), Ljubica Adzovic (Khaditza, la Abuela), Husnija Hasimovic (Merdzan, el Tío), Sinolicka Trpkova (Azra, la Novia), Zabit Memedov (Zabit, el Vecino), Elvira Sali (Danira, la Hermana), Suada Karisik (Dzamila), Predrag Lakovic, Mirsad Zulic, Ajnur Redzepi (el hijo de Perhan), Sedrije Halim (Ruza, la madre de Azra), Saban Rojan, Branko Djuric, Edin Rizvanovic.

Tiempo de Gitanos, de Emir Kusturica, es una película curiosa y visualmente hipnótica: una vislumbre lírica en una cultura oscura y exótica, una tragedia de la inocencia perdida, una preafirmación de amor y familia. En el centro de la historia esta un joven llamado Perhan (David Dujmovic) quien vive en un ghetto gitano con su abuela (Ljubica Adzovic), su tío (Husnija Hasimovic), y su hermana invalida Danira (Elvira Sali). Sus principales ingresos giran alrededor de las habilidades de sanación de la abuela y de la ocasional venta de piedra caliza a los habitantes del lugar. Perhan también tiene un poder divino, telequinesia, un talento que ha probado tener una pequeña aplicación en su austera vida. Su única fuente de consuelo es su amada Azra (Sinolicka Trpkova), pero sus repetidas propuestas de matrimonio son invariablemente rechazadas por la madre de ella, quien cree que la propiedad de Perhan lo hace un marido no adecuado. Un día, su abuela salva la vida de un pequeño niño, el hijo de un carismático criminal llamado Ahmed (Bora Todorovic). En gratitud, Ahmed acepta llevar a Danira a un hospital en Ljubljana durante uno de sus “viajes de negocios” a Italia con sus hermanos, y para pagar todos los gastos médicos de la niña. Perhan decide acompañar a su hermana Danira al hospital, dejando a su abuela y a Azra detrás. En el camino, indicios de las actividades delictivas de Ahmed comienzan a asomarse, como niños y jóvenes vendidos en servidumbre por sus familias (o a veces, hasta raptados), que se arrastran en la camioneta para unírseles en el viaje. Incapaz de quedarse con Danira en el hospital, Perhan es forzado a dejarla atrás y viajar junto con Ahmed a Italia. Contrabandeado junto a la “familia” de Ahmed, Perhan es seducido por la vida criminal.

Kusturica crea una atmósfera etérea, sobrenatural en Tiempo de Gitanos, reflejando el misticismo de los gitanos yugoslavos: los Roma. El hipnotizante seguimiento de la secuencia de apertura donde se ve un mendigo gritando su enfermedad mental, al tío de Perhan rezándole a un Dios sin nombre mientras apuesta en las calles, crean el transitorio y trascendental tono de la película. El trabajo de cámara de la escena del horno, cuando Perhan le explica el proceso de producción de piedra caliza a Azra mientras carga madera, es innovador: amortiguando su voz, como si se teletransportara a través de la chimenea, brevemente reapareciendo en la punta de la chimenea, luego regresando a la tierra con el producto final. Las secuencias de levitación contribuyen a crear un elemento de surrealismo a la película: las festividades del día de San Jorge, el pavo mascota de Perhan, sus poderes telequinéticos, el nacimiento de un niño. El resultado es una fusión excéntrica de comedia y tragedia, realismo y fantasía, en esencia, una celebración inextinguible de vida. Tiempo de Gitano es un privilegiado vislumbre en el alma de una raza descartada, de alegría y luto, de trasgresión y decencia humana, un retrato compasivo de la gente marginal, no diferentes a nosotros mismos.

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