Roberto Rossellini (1906 – 1977)

A menudo identificado con la constrictiva etiqueta de “neorrealista”, Roberto Rossellini se mantiene como uno de los grandes directores de la historia del cine italiano: el hombre responsable del renacimiento del cine italiano en la posguerra y uno de los pocos realmente grandes humanistas (junto con Jean Renoir) que trabajaron en el medio.
Nacido en una familia burguesa romana, Rossellini pasó sus años formativos bajo el puño fascista de Mussolini y, en sus jóvenes 30 años, tomó el rumbo de la cinematografía –un patrón común entre los frívolos ricos italianos. Trabajo con su amigo, el productor Vittorio Mussolini, el hijo de “Il Duce”, en el guión de “Luciano Serra Pilota” (1938), una película propagandística que mostró algunas marcas del estilo neorrealista italiano. Luego de dirigir un puñado de películas bajo la bandera del gobierno oficial, Rossellini, el estereotipo apolítico romano, hizo una marca indeleble en el cine mundial en 1945 con “Roma, ciudad abierta”. A pesar de la indiferente respuesta en Italia, la película fue una sensación en Francia y los Estados Unidos con su cruda, casi documental película: fotografía granulada en blanco y negro, actores amateurs y locaciones reales. Estos fueron los elementos que las audiencias no habían visto en largometrajes previamente, y “Roma, Ciudad Abierta” fue aclamada por traer una nueva clase de realismo, el “neorrealismo”, a la pantalla.
Mientras que sus próximas dos películas –Camarada (1946, uno de sus grandes logros) y Alemania, año cero (1947)- ratificarán el sello del estilo neorrealista italiano, Rossellini atraerá crecientes críticas por su uso del melodrama (especialmente a través de las partituras musicales de su hermano Renzo) y las convenciones narrativas de Hollywood. Nunca ha sido un neorrealista estricto, sin embargo. Su propósito era entender más que recrear la realidad, algunas veces para una función expresamente pedagógica (Las flores de San Francisco, 1948), e incorporó otos elementos expresionistas en casi todo su trabajo. Estos elementos son particularmente evidentes en películas como la menospreciada “El Miedo” (1954), con sus psicológicamente basadas visuales, pero ya habían estado parcialmente presentes en “Roma, ciudad abierta”.
En 1949, Rossellini desafió a la comunidad cinematográfica al formar una unión creativa y personal –sin mencionar escandalosa- con una de las mayores estrellas de Hollywood, Ingrid Bergman. Comenzando con “Stromboli” (1949), los dos colaboraron, en un periodo de más de seis años, en siete películas, las cuales fueron desastrosas tanto para los críticos como para el público (muchos años después, sin embargo, los escritores de Cahiers du Cinema aclamaron a “Te querré siempre” (1953) como una obra maestra, y su influencia es fácilmente visible en películas de directores de la Nouvelle Vague francesa). Para 1958, los dos se habían separado, revelándose un amorío de Rossellini con la guionista india Somali Senroy Das Gupta. El documental de Rossellini “India” (1958) fue un fracaso de taquilla, aunque su reputación se mantenía alta. El éxito comercial finalmente regresó con “El general de la Rovere” (1959), una historia de la resistencia en épocas de guerra la que también marco el regreso al familiar estilo neorrealista; Rossellini mas tarde vería a la película como una repetición de ideas y formas plasmadas en sus sucesos anteriores.
Para 1964, Rossellini había sido canonizado por numerosos críticos, así como por sus compañeros cineastas como Jean-Luc Godard y Bernardo Bertolucci (en su película “Antes de la Revolución” (1964), un personaje declara, “Uno no puede vivir sin Rossellini!”). Preocupado principalmente con el estado del cine y su función como una herramienta artística y educacional, Rossellini decidió apartarse de la arena comercial. Viéndose a si mismo como un artesano y no como un artista, consagró sus energías creativas para realizar películas de ciencia e historia para la televisión: la película de cinco horas “La edad de hierro” (1964), la de doce horas “La lucha del hombre por la supervivencia” (1967) y la de seis horas “Las acciones de los Apóstoles” (1968), así como las biografías de Sócrates, Blaise Pascal, Augustine de Hippo, Descartes, Jesús y Luis XIV. Únicamente “La toma de poder por parte de Luis XIV” (1966), recibió su debida aclamación, principalmente porque fue una de las pocas que fue proyectada teatralmente.
Regresó al cine dirigiendo “Año Uno” (1974) y “El Mesías” (1976), dos películas que se ocupan de temas ya tratados en el pasado con mucha mayor fuerza y convicción. Murió poco después, el 3 de junio de 1977, en Roma.


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[...] al menos compañero de ruta) o sacaba patente de reaccionario. Sus trabajos como guionista de Rossellini en Roma, ciudad abierta y en Paisá (donde hasta dirigió alguna secuencia), lo [...]
[...] 1945Género: DramaGuión: Sergio Amidei, ALberto Consiglio, Federico Fellini, Roberto Rossellini.Director: Roberto Rossellini.Fotografía: Ubaldo Arata (BN)Música: Renzo [...]
[...] francesa de Renoir. Pero fue sobre todo Roma, ciudad abierta (1945) y Paisà (1946), ambas de Roberto Rossellini, las que por su sobriedad, su inserción en una colectividad real, fueron los verdaderos [...]
[...] el director esboza sus propios horizontes cinematográficos, los que incluyen nombres como Rossellini, Renoir y [...]
[...] es el mismo. La televisión de autor y el cine de autor estuvieron emparentados desde el comienzo. Rossellini, por ejemplo, empezó su carrera como autor de cine y en determinado momento, cuando la promoción [...]